Serie: Perú Exportador
Análisis sectorial y estrategia financiera para crecer en mercados internacionales
En Perú Exportador, analizamos cómo los principales sectores del comercio exterior peruano han crecido de forma sostenible en mercados internacionales. En este artículo, el foco está en el pesquero y de seafood, que cerró 2025 con cifras récord y que en 2026 entra a una fase más estratégica: el éxito ya no depende solo de la captura, sino de la trazabilidad, la logística inteligente y la solidez financiera.
El 2025 fue un año de expansión clara. El 2026, en cambio, será un año de ajustes estratégicos.
2025: un año de consolidación operativa
La industria cerró un ciclo brillante con exportaciones cercanas a los US$ 4,300 millones FOB, un salto del 16.5% frente al 2024. Este crecimiento no fue solo en valor, sino en una robusta capacidad operativa que permitió exportar cerca de 1.9 millones de toneladas.
El dinamismo del año previo se sostuvo sobre tres pilares fundamentales:
- Recuperación de la anchoveta: la normalización de las cuotas permitió retener el liderazgo global en harina y aceite de pescado, representando el 20% de la producción mundial.
- Impulso de la pota: con un aumento del 252% en capturas, este recurso se consolidó como el gran dinamizador del Consumo Humano Directo (CHD).
- Solidez sanitaria: los más de 32,000 certificados emitidos por Sanipes (+39%) posicionaron al país como un proveedor de alta confiabilidad, capaz de sostener el récord exportador en los mercados más exigentes.
Sin embargo, el 2026 plantea un escenario distinto. El crecimiento basado en volumen ahora debe convivir con un entorno regulatorio y logístico en plena transformación.
Estados Unidos: el desafío de la certificación
El 2026 marca un cambio crítico en las reglas de juego para el segundo mercado de destino del sector. Desde el 1 de enero, la entrada en vigor de las restricciones bajo la Marine Mammal Protection Act (MMPA) de la NOAA ha generado un filtro inmediato para las pesquerías de captura silvestre.
El impacto es directo para especies emblemáticas como el Perico (Mahi-mahi), donde las flotas que no han certificado artes de pesca compatibles con la protección de mamíferos marinos enfrentan barreras de acceso. Ante este escenario, la estrategia exportadora se está reconfigurando en dos vertientes:
- Acuicultura (langostinos y trucha): al ser productos de cultivo, ofrecen un camino regulatorio estable y libre de las restricciones de la MMPA, sirviendo como refugio comercial en el mercado norteamericano.
- El «Efecto Chancay»: la operatividad plena del megapuerto reduce en 15 días el tránsito hacia China y Japón. Esta eficiencia logística permite compensar las trabas en Occidente, facilitando la redirección de carga hacia el Sudeste Asiático con mejores márgenes de frescura y menores barreras de entrada.
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Desafío 2026: operar con precisión
Para el exportador activo, este año exige una gestión basada en tres ejes fundamentales que dictan la permanencia en el mercado global. En primer lugar, la trazabilidad se consolida como un activo de venta crítico; el cumplimiento de estándares de sostenibilidad (como MSC o ASC) ha dejado de ser un diferencial para convertirse en el requisito básico de acceso a perchas internacionales.
Asimismo, la eficiencia en las rutas marítimas redefine las posibilidades del portafolio. El uso de nuevas vías directas permite exportar productos de mayor valor agregado, como los congelados ready-to-eat, que anteriormente eran inviables debido a los prolongados tiempos de tránsito. Finalmente, la gestión de la volatilidad se vuelve indispensable ante la fluctuación de precios internacionales, obligando a las empresas a mantener una estructura de costos sumamente ágil.
El flujo de caja como factor decisivo
La expansión hacia nuevos mercados y la adaptación a regulaciones ambientales demandan un capital de trabajo inmediato. Abrir rutas hacia Asia o tecnificar la flota para cumplir normativas implica inversiones que a menudo chocan con ciclos de cobro internacionales que superan los 60 o 90 días.
En 2026, la liquidez es la herramienta que garantiza la continuidad operativa. El factoring internacional se presenta como la solución técnica para convertir facturas por cobrar en efectivo al instante, permitiendo que las empresas:
- Sostengan el pago a proveedores y tripulación sin depender de la fecha de cobro del cliente final.
- Reaccionen con rapidez ante oportunidades de compra de biomasa o picos de demanda.
- Financien la transición hacia mercados con normativas de sostenibilidad más estrictas.
En Summar Financial, entendemos la dinámica del seafood peruano. Nuestras soluciones de financiamiento están diseñadas para que la brecha entre el embarque y el cobro no detenga el crecimiento en este año de transición comercial.
Una oportunidad que exige adaptación
El seafood peruano inicia 2026 desde una posición de fortaleza productiva. Sin embargo, el siguiente nivel de competitividad no dependerá de capturar más, sino de cumplir mejor, adaptarse más rápido y sostener la operación con estabilidad financiera.
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