América Latina y el Caribe cerraron 2025 con una señal clara: exportar a Estados Unidos sigue siendo una de las mayores oportunidades para la región.
Pero también es cada vez más competitivo, más exigente y menos predecible.
Los datos muestran crecimiento. Lo que no muestran tan claramente es qué empresas están realmente capturando ese crecimiento… y cuáles se están quedando atrás.
De acuerdo con datos del U.S. Census Bureau, las exportaciones de la región alcanzaron los US$698 mil millones, con un crecimiento del 5,0% (+US$33,5 mil millones) frente a 2024. Este resultado consolida la recuperación iniciada tras la pandemia y confirma que el mercado estadounidense continúa siendo el principal motor externo para los exportadores latinoamericanos.
Sin embargo, el crecimiento no se distribuye de forma homogénea.
Un crecimiento real, pero no uniforme
El desempeño regional fue positivo, pero con diferencias marcadas:
- 60% de los países aumentaron sus exportaciones.
- 40% registraron caídas o estancamiento.
Paraguay (+57%), Uruguay (+29%), Bolivia (+23%) y Panamá (+19%) lideraron el crecimiento. En el Caribe, economías como Bermuda (+104%) y Martinica (+130%) registraron variaciones más pronunciadas.
En contraste, Venezuela (−39%), Belice (−28%) y Trinidad y Tobago (−21%) reflejan caídas relevantes.
Esto significa que crecer en 2026 no será automático. Dependerá de estar en los mercados y sectores que realmente están ganando participación.
Alta concentración: el peso de México
El comercio hacia Estados Unidos sigue altamente concentrado:
- México representa el 76,6% de las exportaciones
- Brasil (5,7%) y Chile (2,7%) le siguen a distancia
- Los 10 principales países concentran el 95,5% del total
México lidera con una diferencia significativa, respaldado por su capacidad industrial y su cercanía al mercado estadounidense.
Al mismo tiempo, al menos 15 países superan los US$5 mil millones en exportaciones, lo que muestra una base exportadora más amplia, aunque aún concentrada.
Para la mayoría de los países de la región, esto redefine la estrategia: no se trata de competir con México, sino de insertarse donde México no domina.
Qué se está exportando (y por qué importa)
La composición del comercio hacia Estados Unidos muestra una diferencia clara entre México y el resto de América Latina, tanto en escala como en estructura productiva.
México: el peso de la manufactura
México concentra la mayor parte de las exportaciones regionales con un perfil dominado por la manufactura industrial, especialmente en vehículos, electrónicos y equipos industriales.
Este enfoque le permite participar en sectores de alta demanda y mantener volúmenes consistentes de exportación, lo que explica su liderazgo sostenido.
Resto de América Latina: diversidad productiva
Fuera de México, la región presenta una estructura más diversa:
- Productos agrícolas y agroindustriales
- Petróleo, metales y otros recursos naturales
- Manufactura en distintos niveles de desarrollo
Mientras México lidera en manufactura a gran escala, el resto de la región compite desde la diversidad. Esto se traduce en oportunidades muy específicas según sector, nivel de transformación y capacidad de cumplir estándares internacionales.
Nearshoring: una oportunidad regional
La reconfiguración de las cadenas de suministro globales ha posicionado el nearshoring como uno de los principales impulsores del comercio con Estados Unidos. Las empresas están priorizando la proximidad geográfica, un mayor control logístico y la reducción de riesgos operativos en sus compras internacionales.
Este cambio no es menor. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el nearshoring podría generar hasta US$78 mil millones adicionales en exportaciones anuales para América Latina y el Caribe en el corto y mediano plazo.
En 2025, esta tendencia ya se reflejó en el desempeño exportador de la región, con un crecimiento impulsado principalmente por mayores volúmenes en manufactura, metales y agroindustria.
México ha sido el principal beneficiario de este proceso, especialmente en manufactura industrial. Sin embargo, también se observan oportunidades en agroindustria, insumos intermedios y manufactura especializada en otros países de la región.
La oportunidad está ahí, pero no es automática. Requiere preparación operativa, cumplimiento y capacidad de respuesta.
2026: crecer implica financiar ese crecimiento
El punto de partida para 2026 es favorable, pero con mayores exigencias operativas. Porque en exportaciones, vender más no siempre significa tener más liquidez.
El crecimiento exportador de 2025 se sostuvo por volumen, en un contexto donde los precios internacionales se mantuvieron relativamente estables. Esto implica que muchas empresas crecieron operativamente, no necesariamente en márgenes.
Al mismo tiempo, organismos como la CEPAL advierten que el comercio global podría moderarse en 2026, con mayor presión por factores externos como tarifas, desaceleración económica y ajustes en la demanda.
En este entorno, exportar a Estados Unidos implica asumir condiciones operativas exigentes:
- Plazos de pago extendidos (30, 60 o 90 días)
- Mayor necesidad de capital de trabajo
- Exposición a riesgos comerciales
Esto cambia la lógica del crecimiento. No basta con generar ventas: las empresas que logren sostener su operación serán aquellas con capacidad de financiar su ciclo de exportación.
El verdadero cuello de botella: convertir ventas en liquidez
El principal desafío para muchos exportadores no está en vender, sino en cobrar.
En la práctica, el crecimiento exportador genera un desbalance financiero estructural:
- Produces hoy
- Entregas hoy
- Pero cobras semanas o meses después
En un entorno donde el crecimiento depende del volumen —como ocurrió en 2025— esta brecha se amplifica. Las empresas venden más, pero también necesitan más capital para sostener ese crecimiento.
Aquí es donde el factoring internacional cobra relevancia como herramienta operativa. Permite acelerar el flujo de caja, reducir la presión sobre el capital propio y operar sin depender de crédito tradicional, algo especialmente crítico en una región donde el acceso a financiamiento sigue siendo limitado para muchas empresas.
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